Laura Jorge Nutrición Nutrición Ultraprocesados, ¿cuál es el problema?

Ultraprocesados, ¿cuál es el problema?

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Centro de Nutrición Laura Jorge
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¡Hola a todos!

Esta semana me apetecía trasladaros una pequeña reflexión sobre los ultraprocesados, ¿dónde está el verdadero problema?.

Antes de nada, vamos a explicar que es un alimento ultraprocesado: se trata de formulaciones industriales altamente procesadas. Se usan ingredientes como azúcares, grasas, aceites, antioxidantes, sal y conservadores. El principal objetivo de estos alimentos es crear productos listos para beber, comer o calentar como lo son: bebidas carbonatadas, helados, chocolates, pan empacado, barras de energía, sopas instantáneas, salchichas y hamburguesas, entre otros.

¿Cuál es el problema de comer un donuts, un trozo de pizza, un helado, croissant…?. Para muchas personas supone un problema más allá de las kcal o ingredientes que contienen, se trata de una falta de control sobre esos alimentos, un recurso cuando uno se siente abatido o simplemente aburrido, entre otras muchas cosas.

Pese a todo lo que estamos comentando, su prohibición sin más no es buena, pero, la educación nutricional sí lo es. Es necesaria para comprender y tener control en las decisiones que tomas día a día.

Que te prohíban o prohibirte, solo te hará aumentar tu deseo hacia ello de una manera obsesiva. Prueba a prohibirle a un niño que toque un juguete de varios, solo querrá el prohibido. Es mejor siempre, comprender porque es perjudicial con criterio.

El problema no son sus calorías, es el listado de ingredientes que contienen. Los ultraprocesados contienen ingredientes destinados a generar un placer exacerbado y a no saciarte. Te invito a una reflexión: ¿a que te cansas muy pronto de comer zanahorias y en cambio, te cuesta parar de comer galletas?.

Con estos alimentos es más fácil perder el control y promover la alimentación emocional por la simple asociación de «cuando estoy triste este tipo de comida me da una alegría». Por lo tanto, cuidado porque puede ser muy adictivo.

Desgraciadamente, los tenemos por todos lados, son económicos y a veces es complicado disponer de elecciones saludables, por lo que, ¿me voy a sentir culpable por comer mal en una ocasión excepcional? NO.

Si me lo prohíben siento que he obrado muy mal, me siento culpable, inseguro, sabiendo que no debo y después me ingenio alguna estrategia para compensar lo que hice. Si dejo de comer por la culpa, y luego me castigo durante el resto de días, es lógico que después haya un día que te lo tomes como vía de escape y retomes esos alimentos y esa actitud impulsiva. Es así, como se producen los círculos viciosos.

Si alguna vez te permites consumir alimentos ultraprocesados, prueba a disfrutarlos, saborearlos, comerlos lentamente y valorar que es una excepción. Puedes juzgarlo pero ser flexible, y finalmente consumirlo. Así, podrás evitar círculos viciosos y relaciones tormentosas con estos alimentos.

Dejarás de ser controlado por el alimento y toma tú el control. Esa es la clave.

¡Nos vemos pronto!

Raquel L.Rubio.

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