Congelar y descongelar ¿Conoces la importancia de seguir unas buenas pautas?
La congelación es un método de conservación muy utilizado que permite mantener los alimentos en condiciones adecuadas durante un largo período de tiempo, debido a que produce la inactivación de los microorganismos, aunque no permite la eliminación radical de estos. Este método evita la pérdida de nutrientes del alimento, así como, permite el mantenimiento de las características organolépticas.
El proceso de congelación consiste en la formación de cristales de hielo en el alimento, de forma que se produce una ruptura de la estructura proteica y por tanto una pérdida de agua. La velocidad de formación de estos cristales es de gran importancia, debido a que esta velocidad determinará que el daño en el alimento sea de menor o mayor gravedad.
Una vez explicado el proceso, te proporcionamos una serie de consejos que puedes llevar a cabo para realizar un correcto proceso de congelación:
- Congelar los alimentos lo más rápido posible, ya que, de esta manera se forman una menor cantidad de cristales de hielo y se mantiene la calidad nutricional del alimento.
- Las porciones congeladas deben de ser del menor tamaño posible para que el tiempo de congelación sea menor y exista menos riesgo alimentario.
- Los alimentos no deben de introducirse calientes en el congelador, ya que puede disminuir la temperatura de aquellos que se encuentran cercanos a este y generar una activación microbiana.
- Cuando un alimento ha sido descongelado, no se debe de volver a congelar, a no ser que sea cocinado a una temperatura superior a 70 grados.
- Los alimentos deben de congelarse en envases para evitar la aparición de cristales de hielo o quemaduras en los alimentos, debido a que esto genera una pérdida del valor nutricional.
- Marcar cada envase indicando el alimento que contiene y la fecha de caducidad
Dicho esto, además de la congelación, la descongelación es un proceso el cual se tiene que realizar de forma adecuada para evitar situaciones de riesgo alimentario. Durante el proceso de descongelación se produce de nuevo la activación de los microorganismos y de aquellas enzimas que había sido desactivadas, por lo que el alimento empieza a ganar potencial patógeno.
El proceso de descongelación conlleva una pérdida de agua del alimento debido a la rotura de la estructura proteica durante la congelación. Esta pérdida de agua conlleva la pérdida de algunas vitaminas hidrosolubles y aminoácidos.
Finalmente, os proporcionamos unos consejos a llevar a cabo para conseguir un buen proceso de descongelación:
- Los alimentos nunca deben de descongelarse a temperatura ambiente, ya que, está es la temperatura perfecta para la proliferación de los microorganismos. La descongelación se debe de realizar en el interior de la nevera, un día antes de la ingesta de este alimento.
- Cuando la descongelación se realiza en el mismo día, se puede utilizar el microondas, siempre y cuando, se utilice una potencia baja, cortando el alimento en trozos pequeños y removiéndolo de vez en cuando para que se descongele de forma homogénea
- Al descongelar alimentos como carne o pescado, lo ideal es retirar el líquido desprendido, ya que suele favorecer la contaminación microbiana.
- Una vez el alimento ya ha sido descongelado, es preferible consumirlo en un rango de días determinado. En el caso de preparaciones con carne o pescado el tiempo ideal es 1 o 2 días desde la descongelación. Si la preparación no tiene carne ni pescado, podría mantenerse durante 3 o 4 días.
Así que, con estas pautas conseguiremos minimizar el daño producido en los alimentos por estas técnicas de conservación de alimentos. Si quieres conocer más información y mejorar tu alimentación no dudes en ponerte en contacto con el Centro de Nutrición y Psicología Laura Jorge.
¡Feliz semana!